domingo, 29 de mayo de 2022

Ahí están, las ramas flacas

 


Ahí están, las ramas flacas 
 
Ahí están, las ramas flacas,
diciendo “adiós” con sus manos,
despidiéndose, parece,
hasta pasado el invierno
—cuando sea primavera,
cuando sea, otra vez, verano.
 
Ramitas grises, peladas
—manitos como de viejo—,
me saludan, temblorosas,
más allá de la ventana,
¿qué sé yo?, como de lejos.
 
Ahí están las ramas flacas,
les digo “adiós” con la mano,
sintiéndome como un fresno
—como un fresno deshojado—
que espera otra primavera,
que espera un nuevo verano. 
 
Douglas Wright 
 

sábado, 28 de mayo de 2022

Siestas de la eternidad

 
Siestas de la eternidad 
 
Siestas de la eternidad
—digo, siestas sin edad—,
en un tiempo detenido
sobre un balcón suspendido
al borde de la ciudad.
 
Siestas de la eternidad,
en un tiempo detenido
—como un tiempo desteñido
como un tiempo inexistente,
como un tiempo no nacido.
 
Siestas de la eternidad;
la eternidad hecha siesta
donde el tiempo manifiesta
su existencia indefinida
—inexacta, detenida—,
que yo disfruto sentado
en mi banco, adormilado,
como si fuera una fiesta. 
 
El viejo Now




viernes, 27 de mayo de 2022

Hago nada, en el balcón

 


Hago nada, en el balcón 
 
Hago nada, en el balcón,
pero hacer nada, ¿quién puede?
—el reflejo en la ventana
se hace espejo de esta siesta
en la que nada se mueve.
 
Hago nada, en el balcón,
pero la pluma, solita,
me registra en un paisaje
de tanques de agua, tejados
y entramados de ramitas.
 
Hago nada, en el balcón,
pero ¿quién puede hacer nada?
—y el reflejo en la ventana
registra esta nada quieta
como si fuera una foto,
como si fuera una estampa. 
 
Douglas Wright



Yo soy varios, me parece

 
Yo soy varios, me parece 
 
Yo soy varios, me parece,
tengo con quién conversar
en estas tardes de otoño
—si me quedo, aquí, en mi casa
o si salgo a caminar.
 
Me parece que soy varios
—parecidos, diferentes—,
y siempre ando conversando
con esos varios “mí-mismos”
que son una y mucha gente.
 
¡Yo soy varios, de seguro!
—que me habitan, que conviven—,
así que nunca estoy solo
con estos Douglas variados,
estos Douglas que me rondan,
estos Douglas que me siguen. 
 
Douglas Wright




martes, 17 de mayo de 2022

Gris, contra gris, contra gris

 


Gris, contra gris, contra gris 
 
Gris, contra gris, contra gris,
gris de cielo, gris de ramas,
gris de cemento gastado,
gris de paredes peladas.
 
Gris, contra gris, contra gris,
gris, el paisaje de mi alma,
gris de “Nieblas del Riachuelo”,
gris de “Garúa” con púas,
gris de oscuro atardecer,
gris paliducho del alba.
 
Gris, contra gris, contra gris,
gris de ramas, gris de cielo,
gris, el paisaje de afuera,
gris, el paisaje de adentro. 
 
Douglas Wright



¿Qué es lo que veo allá afuera?

 


¿Qué es lo que veo allá afuera? 
 
¿Qué es lo que veo allá afuera,
qué es lo que veo aquí adentro?,
el mismo cielo grisáceo
de este otoño casi invierno.
 
¿Qué es lo que veo allá afuera,
qué es lo que veo aquí adentro?,
las mismas ramas peladas
entrecruzándolo al cielo.
 
¿Qué es lo que veo allá afuera,
qué es lo que veo aquí adentro?,
el mismo gris del pasado,
de allá lejos, de hace tiempo.
 
¿Qué es lo que veo allá afuera,
qué es lo que veo aquí adentro?,
un gris de melancolía,
un gris tristón, apagado,
un gris presente y pasado,
desmayado, sin aliento. 
 
Douglas Wright
 
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Bonus 
 
En los paisajes de mi alma
también hay días tristones,
días grises, como el de hoy,
con un gris de cielo gris,
con un gris de ramas secas,
con un gris de nubes grises,
nubes como moretones.


 

lunes, 16 de mayo de 2022

Un montón de realidades

 
Un montón de realidades 
 
¿Una sola realidad?,
yo creo que no es así;
un montón de realidades
—relativas, simultáneas—,
siempre ahora, siempre aquí.
 
Capas de una “gran cebolla”
donde la mente se posa
—una a una, vez a vez—
tal como una mariposa.
 
Un montón de realidades,
siempre ahora, siempre aquí
—¿infinitas realidades?—,
simultáneas, relativas:
¡me parece que es así! 
 
El viejo Now




Voy de milagro en milagro

 
Voy de milagro en milagro 
 
Voy de milagro en milagro,
así me lleva la vida
—milagritos cotidianos,
cositas casi perdidas.
 
Los azahares florecidos
—justo aquí, en mi balcón—,
algo que suena en mi mente,
y que repica insistente
casi como una canción.
 
Milagritos cotidianos,
cositas casi perdidas
—un brillito, una fragancia,
cosquillitas de la vida.
 
Una nube pasajera,
un pajarito en la rama,
y las sombras de los fresnos
que en las siestas de verano
por la calle se derraman.
 
Voy de milagro en milagro,
así me lleva la vida
—año, tras año, tras año,
día, tras día, tras día.
 
Un picaflor milagroso,
como una flor en el aire
—movedizo, tembloroso—,
al quinotero encendido
lo saluda con su baile. 
 
El viejo Now




domingo, 15 de mayo de 2022

El álamo me saluda

 


El álamo me saluda 
 
El álamo me saluda,
casi como con la mano,
agitando sus hojitas
en esta siesta de otoño
que más parece un verano.
 
El álamo me saluda
en la siesta del silencio;
le dice “hola” a mi mente,
le dice “hola” a mi alma,
le dice “hola” a mi cuerpo.
 
El álamo me saluda,
amarillo y refulgente,
contra un cielo azul-celeste,
contra un cielo luminoso,
contra un cielo transparente.
 
El álamo me saluda
con sus hojas cosquilleantes,
que hacen cosquillas al día,
que hacen cosquillas al cielo,
que hacen cosquillas al aire.
 
El álamo me saluda,
yo conozco bien su idioma:
un idioma de brillitos,
un idioma de ruiditos,
de colores y de aromas.
 
El álamo me saluda,
¿estoy despierto o soñando?,
parece que me sonríe
y, en un silencio de siesta,
los dos estamos, callados,
en silencio, conversando. 
 
Douglas Wright



viernes, 13 de mayo de 2022

Imagine - Guitarras


Aquí va mi versión en guitarras
de “Imagine”, de John Lennon.
 
Los dibujos pertenecen a un video-libro
titulado “Los Marcianos” y a una poesía titulada
“¿Cómo serán los marcianos?”, donde algunas
de las cosas que Lennon imaginaba en “Imagine”
son realidades allí.
 
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Aquí, “Los Marcianos”:
https://www.youtube.com/watch?v=4N-oSv-Tn28&t=124s
 
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Aquí, “¿Cómo serán los marcianos?”:
https://eljardindedouglas.blogspot.com/search?q=c%C3%B3mo+ser%C3%A1n+los+marcianos
 
 

lunes, 9 de mayo de 2022

Otro de esos regalitos que me da la vida

 
Otro de esos regalitos que me da la vida 
 
Otro de esos milagritos,
de esos que me da la vida
—digo, cuando estoy alerta,
con la mirada despierta,
con la mirada encendida.
 
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Hay, en el tender de mi balcón,
una serie de broches
(de plástico, color naranja)
colgados en fila en un extremo,
a la espera de una nueva tanda
de ropa lavada que sujetar.
 
Ya he visto, varias veces
(a lo largo de este otoño
caluroso —y desconcertante),
una que otra mariposita
color naranja revoloteando
mis paisajes (el balcón de abajo
y el balcón de arriba).
 
Una de estas aterrizó
sobre el tender y se quedó
un ratito ahí, estudiando
a esas mariposas de plástico
(conversando con ellas, tal vez
—invitándolas a volar, quizá). 
 
Douglas Wright




Regalitos que me da la vida

 
Regalitos que me da la vida 
 
Escuché a alguien decir que,
cada día, la vida nos brinda un
pequeño milagro (que, muchas
veces, pasamos por alto).
 
“¿Qué pequeño milagro te ha
dado la vida hoy?”, preguntaba
ese alguien.
 
Aquí, en estos “Regalitos…”, van
algunos de ellos. 
 
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Ayer, mientras grababa
un mensaje para un amigo
en el celular, un pajarito
se posó, por primera vez,
en el quinotero (“Quique”).
 
He visto abejas, avispas y
moscardones revoloteando
cuando está en flor.
 
Mariposas, sí, y una vez
un picaflor, ¡hermoso!
 
Pero posarse un pajarito
(sobre esas ramas flacas
y enmarañadas), nunca,
hasta ahora.
 
Era negrito, grisáceo.
No un gorrión, no una
paloma, claro, no un
benteveo (de esos que
andan habitualmente
en los fresnos de enfrente).
 
Un mirlo, supongo (yo que
no sé nada de eso).
 
¡Bienvenido! 
 
Douglas Wright