miércoles, 1 de abril de 2026

¡Ah, la vida cotidiana!


¡Ah, la vida cotidiana!
 
¡Ah, la vida cotidiana!,
fuente de lo inesperado
—si uno deja de esperar—
y de lo maravilloso
que anda por todas partes 
que anda por todos lados.
 
Esperamos cosas grandes
—como de otra dimensión—
y la vida nos sorprende
con pequeñas maravillas,
con joyitas diminutas
del tamaño de un botón.
 
¡Ah, la vida cotidiana!,
el milagro regalado
por la vida, cada día,
como un regalo escondido
en las cosas más pequeñas,
como un regalo tapado.
 
El viejo Now


¡Ah, mis sábanas! - (mis sábanas arrugadas)


¡Ah, mis sábanas!
(mis sábanas arrugadas)
 
¡Ah, mis sábanas me cuentan
de qué van mis propios sueños
—de los que yo soy esclavo
y también un poco dueño!
 
Garabatean figuras
como del test de las manchas
—con líneas a veces finas,
con líneas a veces anchas.
 
Dibujan unos grafismos
para mí, incompresibles
—son jeroglíficos raros
con trazos inentendibles.
 
Como trazos del I Ching
—esos de los hexagramas—
dibujados en las sábanas,
las sábanas de mi cama.
 
¡Ah, mis sábanas registran
los vaivenes de mi mente
cuando anda de paseo
por el mundo de los sueños
—ese mundo fascinante,
ese mundo misterioso,
ese mundo diferente!
 
Douglas Wright



sábado, 28 de marzo de 2026

Mi rincón, mi rinconcito


Mi rincón, mi rinconcito
 
Mi rincón, mi rinconcito,
nido, cucha, dormidero,
con mis objetos queridos,
mis objetos compañeros.
 
Un colchoncito en el piso,
un pequeño velador,
la caja del celular,
dos relojes y un control.
 
Las sábanas arrugadas
son un Rorschach de mis sueños,
como un mapa de mi mente,
mi mente y sus recovecos.
 
Mi rincón, mi rinconcito,
la pista de aterrizaje
cuando vuelvo de planear
por el mundo de los sueños,
cuando vuelvo de mis viajes.
 
Douglas Wright


Cerca de mi corazón


Cerca de mi corazón
 
Hay como un centro, en mí,
cerca de mi corazón,
como en el medio del pecho,
justo arriba del pulmón.
 
No es físico ese centro
sino, más bien, es sutil,
es como un centro vital,
es como un centro gentil.
 
Hay como un centro, en mí,
El Centro del Corazón,
es el centro del afecto,
ese de los sentimientos,
el centro de la emoción.
 
El viejo Now

 
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Bonus
 
The Heart Center
 
Hay aspectos de uno (de uno mismo, digo) que no son físicos (visibles a los ojos físicos, esos que están en la cara), que no son tangibles (como el estómago, si uno se palpa la panza), que no son de nuestro cuerpo físico aunque sí son nuestros, de uno mismo.
 
Pasé la mayor parte de mi vida ignorándolos, desconociéndolos, sin darme cuenta de que estaban ahí (es decir, aquí).
 
Uno de ellos: The Heart Center-El Centro del Corazón.
 
DW
 

Luna cautiva



martes, 24 de marzo de 2026

Como una cuña en el cielo - (una pequeña uña blanca)


Como una cuña en el cielo
(una pequeña uña blanca)
 
Como una cuña en el cielo,
¿qué sé yo cómo llamarla?,
entremedio de los cables,
por ahí la luna anda.
 
Como una cuña en el cielo,
como una uña, tal vez,
una pequeña uña blanca,
o como un guiño al revés.
 
Como una cuña en el cielo,
un paréntesis, quizá,
esta pequeña uña blanca,
detrás de los fresnos anda,
detrás de los fresnos va.
 
Douglas Wright


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Bonus
 
Más allá de los balcones,
más allá de las terrazas,
las paredes de ladrillo
y los muros de argamasa.


martes, 17 de marzo de 2026

lunes, 16 de marzo de 2026

Detrás del mundo que veo


Detrás del mundo que veo
 
Detrás del mundo que veo
hay un mundo invisible,
un mundo de vibraciones
casi, casi imperceptibles.
 
Es la vida que palpita
en las hojas que se agitan
y en la brisa que acaricia
mi frente y mis mejillas.
 
Detrás del mundo que veo
hay un mundo que presiento
con los ojos de mi alma,
los ojos del sentimiento.
 
Es la vida que palpita
en las hojas que se agitan
y en la gran fuerza que mueve
esas nubes que transitan.
 
El viejo Now


domingo, 15 de marzo de 2026

Trato, trato y me retrato - Video



Trato, trato y me retrato - (una, y otra y otra vez)


Trato, trato y me retrato
(una, y otra y otra vez)
 
Trato, trato y me retrato
con birome y marcador
—marcador fino y grueso—,
sentadito en mi balcón.
 
Es algo casi obsesivo
—¿qué sé yo?, repetitivo—
el tema de registrar
mi aspecto más "objetivo".
 
Pruebo, y pruebo, y pruebo y pruebo,
una, y otra y otra vez,
este asunto de captar
la imagen de mi vejez.
 
Yo me quito los anteojos,
¡ah, para verme peor!, (*)
digo, como borroneado,
—¿qué sé yo?, desdibujado—
y dejarles mano libre
a birome y marcador.
 
Esas rayas de la vida,
las marcas de la vejez,
golpeando con trazos duros,
macheteándola a mi tez.
 
Cabellos descabellados,
las arrugas de mi frente
y atrás de todo, el follaje
—las manchas de luz y sombra—
de los fresnos de aquí enfrente.
 
Sentarme aquí en mi balcón
frente a mi propio reflejo
me lleva un rato a otro mundo,
como a otra dimensión,
por donde ando de paseo.
 
Douglas Wright

 
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(*) "¡Ah, para verte mejor!" era la cosa con el lobo de Caperucita.
 
Aquí la cosa es "para verme peor", con los contornos borrosos (como en un cuadro Impresionista).
 
Cuando era joven (y tenía muy buena vista) solía entornar los ojos (y nublar la mirada a propósito) para ver mi entorno como si fuera una pintura Impresionista.
 

Luna de la madrugada


Luna de la madrugada
 
Una lunita chiquita,
una lunita de nada,
una lunita menguante,
luna de la madrugada.
 
Una lunita surgida
de los sueños de la gente,
luna de la madrugada,
una lunita emergente.
 
Una lunita chiquita,
una lunita de nada,
una lunita menguante,
una lunita soñada.
 
Douglas Wright


miércoles, 11 de marzo de 2026

Una lunita incipiente


Una lunita incipiente
 
Una lunita incipiente,
como pidiendo permiso,
va subiendo entre las casas,
apenas a ras del piso.
 
Una lunita menguante
va subiendo entre las casas
más allá de los tejados,
más allá de las terrazas.
 
Una lunita truncada
va subiendo entre las casas,
una que fue luna llena
y que ahora es luna escasa.
 
Douglas Wright