domingo, 15 de marzo de 2026

Trato, trato y me retrato - (una, y otra y otra vez)


Trato, trato y me retrato
(una, y otra y otra vez)
 
Trato, trato y me retrato
con birome y marcador
—marcador fino y grueso—,
sentadito en mi balcón.
 
Es algo casi obsesivo
—¿qué sé yo?, repetitivo—
el tema de registrar
mi aspecto más "objetivo".
 
Pruebo, y pruebo, y pruebo y pruebo,
una, y otra y otra vez,
este asunto de captar
la imagen de mi vejez.
 
Yo me quito los anteojos,
¡ah, para verme peor!, (*)
digo, como borroneado,
—¿qué sé yo?, desdibujado—
y dejarles mano libre
a birome y marcador.
 
Esas rayas de la vida,
las marcas de la vejez,
golpeando con trazos duros,
macheteándola a mi tez.
 
Cabellos descabellados,
las arrugas de mi frente
y atrás de todo, el follaje
—las manchas de luz y sombra—
de los fresnos de aquí enfrente.
 
Sentarme aquí en mi balcón
frente a mi propio reflejo
me lleva un rato a otro mundo,
como a otra dimensión,
por donde ando de paseo.
 
Douglas Wright

 
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(*) "¡Ah, para verte mejor!" era la cosa con el lobo de Caperucita.
 
Aquí la cosa es "para verme peor", con los contornos borrosos (como en un cuadro Impresionista).
 
Cuando era joven (y tenía muy buena vista) solía entornar los ojos (y nublar la mirada a propósito) para ver mi entorno como si fuera una pintura Impresionista.
 

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