miércoles, 1 de abril de 2026

¡Ah, la vida cotidiana!


¡Ah, la vida cotidiana!
 
¡Ah, la vida cotidiana!,
fuente de lo inesperado
—si uno deja de esperar—
y de lo maravilloso
que anda por todas partes 
que anda por todos lados.
 
Esperamos cosas grandes
—como de otra dimensión—
y la vida nos sorprende
con pequeñas maravillas,
con joyitas diminutas
del tamaño de un botón.
 
¡Ah, la vida cotidiana!,
el milagro regalado
por la vida, cada día,
como un regalo escondido
en las cosas más pequeñas,
como un regalo tapado.
 
El viejo Now


¡Ah, mis sábanas! - (mis sábanas arrugadas)


¡Ah, mis sábanas!
(mis sábanas arrugadas)
 
¡Ah, mis sábanas me cuentan
de qué van mis propios sueños
—de los que yo soy esclavo
y también un poco dueño!
 
Garabatean figuras
como del test de las manchas
—con líneas a veces finas,
con líneas a veces anchas.
 
Dibujan unos grafismos
para mí, incompresibles
—son jeroglíficos raros
con trazos inentendibles.
 
Como trazos del I Ching
—esos de los hexagramas—
dibujados en las sábanas,
las sábanas de mi cama.
 
¡Ah, mis sábanas registran
los vaivenes de mi mente
cuando anda de paseo
por el mundo de los sueños
—ese mundo fascinante,
ese mundo misterioso,
ese mundo diferente!
 
Douglas Wright