miércoles, 7 de noviembre de 2018

Corto Maltés y yo – IV


Corto Maltés y yo – IV

Aquí va la cuarta tanda de dibujos hechos en las páginas en blanco de los libros del Corto Maltés.

Estos son cuatro retratos frontales (tan típicos de él —y de Hugo Pratt).

Douglas Wright


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Esta es una versión muy libre de él
(un tipo al que el mismo Corto
miraría con respeto, supongo).

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En este, juego —otra vez— con los cambios
en la cara del Corto (estirándose, más y más,
en los últimos episodios).

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Este pertenece a un libro grande, de otra colección
(una especie de revista-libro). Se ve que a mi entusiasmo
por dibujar en las páginas en blanco no le alcanzaron
los libritos chicos…
(En la foto, el Corto de Hugo Pratt y el mío parecen
jugar un juego de claroscuros.)

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Y este es el primero que hice —hace muchos,
muchos años— en la tapa de una carpetita
en la que guardaba los recortes de las historietas
y dibujos que conseguía del Corto (en una época
en la que no era tan fácil conseguir libros de él).


Por allá, del otro lado


Por allá, del otro lado 

Paso muchos, muchos ratos,
por allá, del otro lado,
y, a veces, vuelvo con algo
—una imagen, un paisaje—
que por allá he encontrado.

Paso muchos, muchos ratos,
por allá, del otro lado
—en sueños, ensoñaciones,
volátiles divagares
y similares estados.

Paso muchos, muchos ratos,
por allá, del otro lado,
y, cuando vuelvo, me siento
—sin importar qué haya visto,
sin importar qué ha pasado—
un poco extraño, distinto,
¡un poco maravillado! 

El Viejo Now



martes, 6 de noviembre de 2018

Corto Maltés y yo - III


Corto Maltés y yo - III

Aquí va la tercera tanda de dibujos hechos en las páginas en blanco de los libros del Corto Maltés que, afortunadamente para mí, tenían muchas.

Douglas Wright



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Este registra mi reencuentro con el Corto
(la diferencia de tamaños indica, supongo,
la medida de mi respeto y admiración por él).

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Más o menos notoriamente, todos
los personajes de historieta cambian
a lo largo de su historia, de su evolución.
Así ocurrió con Corto Maltés (bastante
notoriamente, a mis ojos…).
Este dibujo juega con eso.

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Esta acuarela del Jardinero está en la parte de atrás
del libro en el que aparece la del Corto.

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Y en este se acentúa el parentesco de mis dibujos
(el Jardinero Mágico, en este caso)
con los del Corto Maltés.


lunes, 5 de noviembre de 2018

Corto Maltés y yo - II


Corto Maltés y yo - II 

Aquí va la segunda tanda de dibujos hechos en las páginas en blanco de los libros del Corto Maltés de Hugo Pratt. 

Douglas Wright



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En este, el barquito del Corto levanta vuelo,
rumbo a la luna, por el cielo de papel blanco satinado
de la portada del libro.

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Aquí, una versión al estilo “Douglas”
del Corto Maltés.

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Y aquí, mi casita de la cortada Amambay
montada sobre las piedras de Stonehenge.


Corto Maltés y yo - I



Corto Maltés y yo - I

Conocí al Corto Maltés en 1974.

(Podría decir que conocí las historietas del Corto Maltés de Hugo Pratt en 1974, pero creo que está bien decir que lo conocí a él, y que ese fue “el comienzo de una hermosa amistad” —como decía Humphrey Bogart al final de “Casablanca”.)

Sus dibujos y sus historietas me acompañaron a lo largo de toda mi vida.

En 2014 —ya a punto de conseguir mi jubilación— encontré —en una librería de usados del centro, camino del estudio de la abogada que la estaba tramitando— una serie de libritos a color, con tapa dura, de aquellas historietas que me habían impresionado tanto en 1974.

1974-2014: ¡GUAU, 40 años!

Siguiendo con la costumbre —que había inaugurado unos años antes— de “meterme adentro de los libros” —dibujando en las páginas en blanco del comienzo y del final mis versiones de los retratos de los autores, por ejemplo— comencé a dibujar en las páginas en blanco de  estos.


Tímidamente, al principio, y luego, entablando una especie de diálogo con él, con el Corto.

Ahora, en 2018, me reencontré con aquellos libritos y con aquellos dibujos y, aprovechando un lindo día de sol, los fotografié en el balcón de mi casa (el Balcón de Amambay —que protagoniza algunos de los dibujos, también).


Los dibujos de Hugo Pratt del Corto Maltés afectaron mis dibujos más de lo que me di cuenta al principio —ya que mis dibujos de humor no se parecían en nada a los de él.

Pero, en fin, ahí están esos suelos horizontales a lo ancho de todo el cuadrito, esos cielos abiertos llenos de espacio, el modo de caminar de algunos personajes, y una narrativa en la que hay lugar para la nada, para el silencio…

Aquí va, entonces, la primera tanda de mis dibujos de “adentro” de los libros del Corto Maltés de Hugo Pratt.


Douglas Wright

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Aquí estoy yo, con mi bufanda y mi abrigo,
camino de mi jubilación (jugando con el título de
"Cita en Bahía").

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Aquí, El Jardinero Mágico bromea
con el Corto.

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Siempre me gustaron esas acuarelas del Corto
en las que se podían ver los trazos
de lápiz debajo del color
(no me aguanté, e hice mi versión
en blanco y negro).

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Y aquí, el Corto Maltés frente a uno de mis "yo": 
El Jardinero Mágico.


sábado, 3 de noviembre de 2018

Estoy mirando el paisaje


Estoy mirando el paisaje

Estoy mirando el paisaje,
lo miro en completa calma,
miro todo, alrededor,
lo miro con toda el alma.

Estoy mirando el paisaje;
yo soy el observador,
yo soy el que mira todo
lo que hay a mi alrededor.

Estoy mirando el paisaje,
lo miro con toda el alma,
entonces, sin darme cuenta,
ya no soy yo el que mira,
ya no soy yo el que observa:
sólo hay paisaje y paisaje
en medio de una gran calma.

El Viejo Now



viernes, 2 de noviembre de 2018

En sueños-13, El sueño del laberinto de edificios rojos


En sueños-13

El sueño del laberinto de edificios rojos 


Martes 30 de octubre de 2018. 

Ando recorriendo las calles de Buenos Aires, de noche, con una especie de changuito delante de mí. (Un changuito, un carrito de supermercado, o uno de esos aparatos que usa alguna gente mayor que tiene dificultades para caminar, para andar —un andador.)


Las calles están llenas de basura (bolsas de plástico negro) y escombros. Paso cerca de un río o riacho, negro también…


Ando corriendo, a los piques, por todos lados, por todas partes. (Rápido, muy rápido. Veo todo pasar muy rápido. Mejor dicho, veo todo venirse encima de mí muy rápidamente. ¡Todo se me viene encima! Las calles, las veredas, el paisaje —la “locación”.)

Llego a una calle angosta (un pasaje, tal vez). (Como uno de esos pasajes que hay en el centro de Buenos Aires —por los que me gustaba pasear en mi juventud.) (La locación tiene algo de las de la serie “El Santo” —esas locaciones un poco irreales, con perspectivas poco creíbles, sin gente y sin árboles, con casas de ladrillos ingleses.)

Estoy por doblar –siempre a los piques—hacia la derecha cuando veo, justo en el ángulo, la casa de un amigo mío (un amigo de hace muchos años).

Pienso que esa no es la casa de él, esa no es su casa. Y entonces recuerdo que sí vivió ahí, pero sólo transitoriamente, de paso.


Cuando llego a la esquina (o al final de esa calle que tomé hacia la derecha) me encuentro con dos salidas posibles, dos caminos, dos rutas posibles. Las dos son angostas.

Una, hacia la izquierda, entre los edificios de ladrillos rojos.

La otra, siguiendo derecho, hacia adelante, por un pasaje o pasadizo angosto (debajo de un arco, tal vez).

Tomo la de la izquierda —entre los edificios rojos.


Veo que esta ruta, este camino, no me conduce a nada, no tiene salida. Los edificios de ladrillos rojos se cierran en un callejón (o varios) sin salida.


Pego la vuelta, entonces, y veo que los edificios rojos a mi espalda cambiaron, cambiaron de posición, de lugar, se movieron…

Ahora forman una especie de laberinto (un laberinto de edificios rojos).


Vuelvo hacia atrás y veo (otra vez) una abertura a la izquierda, entre dos edificios.

Tomo por ahí, y (una vez más) se abren un montón de edificios rojos (más y más) formando un laberinto (de ladrillos rojos, puertas y ventanas) que llega hasta el horizonte.



jueves, 1 de noviembre de 2018

Mi sombrero está primero




Mi sombrero está primero


Empezando por arriba,
mi sombrero está primero,
empezando por abajo,
mis zapatos “leñador”,
y en el medio está este Douglas
como si fuera el relleno
de una especie de alfajor.

Empezando por abajo,
mis zapatos “leñador”,
empezando por arriba,
mi sombrero está primero,
y en el medio está este Douglas
que es un poco “El Viejo Now”,
un poco “Bookman”, “Phil Martin”,
y es un poco “El Jardinero”.


Douglas Wright




Voy a soñar que yo sueño



Una poesía mínima
y una canción mínima:

Voy a soñar que yo sueño

Letra y música, guitarras  
y voces Douglas Wright


Voy a soñar que yo sueño
un sueño lindo y profundo;
voy a soñar que yo sueño
que en ese sueño me hundo.



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Canción: Voy a soñar que yo sueño