sábado, 20 de febrero de 2010

Innergy

Energía interior.

¿De dónde proviene?
Del silencio, de la quietud... de la nada.

Eso es todo.

martes, 2 de febrero de 2010

Fortyficarse

Hacerse uno cuarenta veces más fuerte
(no por encerrarse en un fuerte sino, justamente,
por salir de él).



(Por relacionarse uno amorosamente con los demás
-que son también uno, diría alguno.)



El ilustrador se disculpa porque el personaje grande
no es cuarenta veces más grande que el personaje chico
sino sólo treintaysiete veces y media, y la diferencia
entre los trazos utilizados en uno y otro caso es sólo
de dos veces y media (el hecho de que la suma
de estas dos cifras -treintaysiete y medio y dos y medio-
dé como resultado cuarenta, es pura coincidencia).

Residencia Real

No, no se trata de la casa de los reyes sino del lugar
donde reside lo real, donde habita lo que es real;
en otras palabras: el reino de “lo que es”.

¿Y dónde queda éso?, preguntará alguno...

Tal vez en el silencio (decididamente, no en la palabra
-tan simbólica ella).

¿Y en la palabra “silencio”?, preguntará otro...

Hmmm, respondemos nosotros.



Y como nos gusta cada vez más hacerle la corte
a esta Residencia Real, la cortamos aquí,
y realmente nos callamos...

Noten cómo el ilustrador, en sintonía con el texto,
no utilizó palabras para graficar el silencio
(el clásico SHHH, por ejemplo.)

lunes, 1 de febrero de 2010

miércoles, 20 de enero de 2010

Jacarandácagar

Árbol maldecidor, el Jacarandácagar es una variedad
del jacarandá que, muy específicamente:
te manda a cagar.



Una canción infantil anónima le rinde homenaje a este
simpático arbolito (¿quién no recuerda los versos
“Al Este y al Oeste, andá a cagar...”?), y nosotros
le rendimos homenaje a esta palabra injustamente
postergada, y a su creador: Dickie Keller.

viernes, 1 de enero de 2010

La Reality: Un Show

Sin recurrir a las manipulaciones de los Reality Shows,
la realidad se encarga -a cada rato- de mostrarnos
que ella misma es un show.

Hoy: Un cartel del Botánico...

Además de estar lleno de plantas (añosas, maravillosas)
y de gatos, el Jardín Botánico de la ciudad de Buenos Aires
está lleno de carteles.

Algunos, chiquitos, indican los nombres de las plantas
(en ese latín que tenemos un poco olvidado); otros, más grandes,
el nombre del sector (o jardín) en el que uno se encuentra
(y, realmente, en esos sectores o jardines: “uno se encuentra”).

Nos llamó la atención uno muy antiguo
(como casi todo lo que hay en Botánico),
de hierro labrado pintado de verde oscuro
(como aquellos que indicaban los nombres de las plazas)
al que le faltaba el fondo (esa placa blanca, enlozada,
que llevaba escrito aquello que el cartel indicaba).

En su lugar, en el agujero que quedaba en forma de ventanita,
se podían ver -no en letra mayúscula, no en latín,
sí con una elocuencia maravillosa-:
las ramas y las hojas de una planta.



Ah... si ésta no es La Reality, La Reality ¿dónde está?,
pensamos nosotros...

miércoles, 30 de diciembre de 2009

jueves, 3 de diciembre de 2009

La pica-dura de un mosquito



Entre las personas de ascendencia italiana
(en la Argentina, al menos), La pica-dura de un mosquito
es algo enteramente distinto de la picadura de un mosquito.