martes, 18 de febrero de 2020

Para viajar y viajar


Para viajar y viajar 

No necesito viajar
para viajar y viajar
—basta con cerrar los ojos
y ponerme a imaginar.

Así, sin salir de casa,
yo me llego hasta la plaza
—y llego hasta el Himalaya
sentado, aquí, en mi terraza.

Y así, el cielo de la Puna
y el mar azul del Caribe
—con su corazón abierto—,
cada uno me recibe.

Para viajar y viajar
no necesito viajar,
basta con cerrar los ojos
—basta con abrir la mente—
y ponerme a imaginar. 

El Viejo Now




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Bonus 

Los cardones me saludan
como a un viajero frecuente
—como a un viajero del alma,
un viajero de la mente.

Ellos también —me parece—
viajan de esa manera
—suelo verlos en mi casa,
sentado, aquí, en mi balcón
en mi banco de madera.



lunes, 17 de febrero de 2020

viernes, 7 de febrero de 2020

La mano de un labrador



La mano de un labrador 

La mano de un labrador
—labrador de poesías—,
una mano con los nudos
y los pliegues de la vida.

La mano de un labrador
—labrador de fantasías—,
con las arrugas del tiempo
—del tiempo que lleva encima.

La mano de un labrador
de una tierra que es un cielo
donde esta mano cultiva
palabras que andan en vuelo. 

Douglas Wright


lunes, 3 de febrero de 2020

Un silencio muy real



Un silencio muy real 

El silencio era insistente,
el silencio era total:
el silencio de las sombras,
el silencio de los árboles
—un silencio muy real.

(No digo ausencia de ruidos
—los ruidos del medio ambiente—,
hablo de otro silencio,
de un silencio diferente.)

El silencio era real,
el silencio era insistente,
el silencio era total:
¡el silencio de la mente! 

Douglas Wright


domingo, 2 de febrero de 2020

Los remolinos del agua





Las casitas de madera



Las casitas de madera
(fantasía arquitectónica) 

Las casitas de madera
son mi pasión verdadera
—más que cualquier otra casa,
más que otra casa cualquiera.

Las casitas de madera
—con un jardín frente al mar
donde jugar y correr,
donde reír y soñar.

Mi verdadera pasión:
las casitas de madera
—con jardines con jazmines,
ligustro y enredadera.

Las casitas de madera
—esas casitas de ensueño
donde albergar esperanzas,
donde cobijar los sueños.

Mi pasión más verdadera:
las casitas de madera
—con una verja pintada
y una hamaca reposera.

Las casitas de madera
—bajo un sol de mediodía
que grita a grito pelado:
“¡alegría, alegría!”.

Las casitas de madera,
mi verdadera pasión,
viven, aquí, en mi alma,
viven en mis fantasías,
¡viven en mi corazón! 

Douglas Wright










miércoles, 29 de enero de 2020

Me gusta ser remolino


Me gusta ser remolino 

Me gusta ser remolino
y en espirales jugar
dando vueltas y más vueltas,
dele girar y girar.

Me encanta ser remolino,
dele girar y girar,
dando vueltas hasta el centro
donde quedarme quietito
y allí poder descansar. 

Douglas Wright



lunes, 27 de enero de 2020

¡Ah, no hay palmeras en mi balcón!



¡Ah, no hay palmeras en mi balcón! 

(A Don Luis Sánchez) 

¡Ah, no hay palmeras
en mi balcón
—ni cocodrilos
ni papagayos,
no hay selvas, playas,
ni un tiburón!

¡Ah, no hay palmeras
en mi balcón
—ni aguas azules,
ni espuma blanca,
ni mar Caribe
bajo un gran sol!

¡Ah, no hay palmeras
en mi balcón
—ni esos cañones
de azúcar, zúcar,
ni aquella negra
y el español!

¡Ah, no hay palmeras
en mi balcón,
sólo poemas
de aquél Guillén
—el que escribía
como quien canta
con su guitarra
una canción,
el que escribía
tan sincopado,
el que escribía
tal como un son! 

Douglas Wright

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Fragmentos de “Un son para niños antillanos”,
de Nicolás Guillén.

domingo, 26 de enero de 2020

Hay dos islas que se escapan



Hay dos islas que se escapan 

Hay dos islas que se escapan
navegando hacia la mar
con sus palmeras por mástil,
con su arena y con su sal.

Hay dos islas que se escapan,
¿adónde irán a parar?
—¿a dar una vuelta al mundo
para volver a estas playas,
otra vez, a descansar?

Hay dos islas que se escapan,
dele y dele navegar,
como botellas de náufragos
lanzadas al ancho mar.

Hay dos islas que se escapan
y no paran de soñar
que son dos gaviotas blancas
surcando un cielo salado
en incesante aletear. 

Douglas Wright

miércoles, 22 de enero de 2020

Los remolinos del agua


Los remolinos del agua 

(A Frits Thaulow)

Los remolinos del agua,
ondulantes, oscilantes,
revolotean en el río
hacia atrás y hacia adelante.

Los remolinos del agua,
con sus rulos blandos, suaves,
parecen, casi, un dibujo
del aletear de las aves.

Los remolinos del agua
ondulan todo el paisaje,
mezclan árboles con árboles,
entreveran sus ramajes.

Los remolinos del agua,
revoltosos, espumantes,
llenan de brillos el cielo
de la mañana radiante.

Los remolinos del agua
me cosquillean el alma,
los ojos y el corazón,
con remolinos de paz,
con remolinos de calma. 

Douglas Wright 

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…revolotean en el río
hacia atrás y hacia adelante.



…parecen, casi, un dibujo
del aletear de las aves.



…mezclan árboles con árboles,
entreveran sus ramajes.



…llenan de brillos el cielo
de la mañana radiante.



…con remolinos de paz,
con remolinos de calma.



domingo, 19 de enero de 2020

Desde el centro del silencio


Desde el centro del silencio 

Desde el fondo, desde atrás,
desde un centro de silencio,
veo mis ojos mirar
—y veo mis pensamientos.

Desde el centro del silencio
—allá al fondo, allá atrás—,
me veo mirar,
me veo sentir,
me veo pensar. 

Douglas Wright



sábado, 18 de enero de 2020

Yo vivo en una ciudad (¿fantasía o realidad?)


Yo vivo en una ciudad
(¿fantasía o realidad?) 

Yo vivo en una ciudad
con calles como espirales
—que van a donde ellas quieren,
espontáneas, naturales.


Yo vivo en una ciudad
donde las casas parecen
unas plantas muy extrañas
que desde la tierra crecen.


Yo vivo en una ciudad
con semáforos de flores
—rojas, verdes y amarillas,
¡y de todos los colores!


Yo vivo en una ciudad
con una hermosa laguna
donde vive —día y noche—
el reflejo de la luna.


Yo vivo en una ciudad
donde el suelo es como un cielo
por donde, cuando camino,
parece —casi— que vuelo.


Yo vivo en una ciudad
donde hay música en la brisa
—una música que suena
como si fuera una risa.


Yo vivo en una ciudad
que llamarían “irreal”;
pero yo sé que está ahí:
con sus casas como plantas,
con sus brisas como risas,
sus semáforos de flores,
sus calles en espiral…


Douglas Wright

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Bonus

Yo vivo en una ciudad
—casi, casi me olvidaba—
repleta de mariposas
—revoloteando en el aire
como florcitas aladas.