miércoles, 1 de abril de 2020

Mi habitación se transforma


Mi habitación se transforma 

Cuando yo cierro los ojos
mi habitación se transforma,
y va tomando otro aspecto,
y va tomando otra forma.

Mi habitación se transforma
cuando yo cierro los ojos,
va cambiando lentamente,
va cambiando poco a poco.

Entonces, esta piecita
en la cortada Amambay,
se hace playa, se hace cielo,
se hace casa frente al mar. 

Douglas Wright







lunes, 30 de marzo de 2020

En ese espacio vacío


En ese espacio vacío 

Dejo en mi mente un espacio,
un espacio grande y libre,
para esa semillita
que espera su germinar.

Dejo en mi mente un vacío,
un gran espacio vacío,
para esa semillita
que aguarda su despertar.

En ese espacio vacío,
ese vacío en mi mente,
ya va surgiendo una flor,
una florcita brillante
como una luz refulgente. 

El Viejo Now



Un árbol sobre otro árbol




Un árbol sobre otro árbol 

Un árbol sobre otro árbol
—ésa es la impresión que daba—,
uno, de ramas y hojas,
el otro, reverberaba.

Un árbol cubriendo a otro
—como un traje o una manta—,
un árbol, verde y marrón,
el otro, de una luz blanca.

Un árbol bordeando a otro
como una especie de halo
—como una luz, como un humo
de un color blanco-azulado.

Un árbol sobre otro árbol,
y un árbol más en mi mente
donde crece un tercer árbol
—un árbol que es todo halo
luminoso, transparente. 

El Viejo Now



sábado, 28 de marzo de 2020

La pulsación de la vida


La pulsación de la vida 

La pulsación de la vida
que anda en mi respiración
es la misma en todas partes,
es la misma pulsación.

Inhalando y exhalando
en las cosas más cercanas,
inhalando y exhalando
en las galaxias lejanas.

La pulsación de la vida,
ésa que anda en todas partes,
es el quehacer de la vida,
es su tarea, su oficio,
¡es la vida hecha arte! 

El Viejo Now 

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Bonus

La pulsación de la vida
es onda y es espiral,
y se manifiesta aquí,
en las flores de mi mente,
y en los planetas que giran
en mi galaxia mental.



jueves, 26 de marzo de 2020

La cabaña en “La playita” - II





La cabaña en “La playita” - II 

Esta cabaña del “Corto”
de la saga de Bahía
me acompaña todo el tiempo,
me acompaña todavía.

(Un protector de pantalla,
aquí, en mi computadora,
un protector de mis sueños,
todo el tiempo, a toda hora.)

La cabaña en “La Playita”
se parece a la del “Corto”;
allí me voy en mi mente,
allí me voy en mis sueños,
allí, en sueños, me transporto. 

Douglas Wright



La cabaña en “La playita” - I


La cabaña en “La playita” - I 

Cuando no vean mis poesías
dando vueltas por ahí,
cuando no vean mis dibujos,
cuando no escuchen de mí,
entonces sabrán, seguro,
que es allí por donde ando,
que es allí donde me encuentro,
que es allí donde me fui. 

Douglas Wright



miércoles, 25 de marzo de 2020

Una casa frente al mar




Una casa frente al mar 

Una casa frente al mar,
un mar que es también “la mar”
—ese mar de la consciencia,
ese mar para explorar.

Una casa frente al mar,
una cabaña de sueños
—de esos sueños inasibles,
ésos que no tienen dueño.

Una casa frente al mar,
un mar que es también “la vida”
—que entra por las ventanas
y, sin pedirme permiso,
se filtra por las hendijas. 

Douglas Wright




Tengo una casa fantástica




Tengo una casa fantástica 

Yo tengo una casa plástica
—¿cómo decirlo?—, elástica,
una casa imaginaria,
¡es una casa fantástica!

A veces, está en el mar,
navegando entre las olas,
otras, volando en el cielo
en medio de las gaviotas.

Se agranda cuando hace falta,
se achica si es necesario,
¡es la casa más extraña
que hay en todo el vecindario!

A veces, está en el cerro,
junto a un sendero de piedra,
otras, volando en la noche
en medio de las estrellas.

Tengo una casa fantástica
—¿cómo decirlo?—, mental,
hecha de materia plástica,
hecha de materia elástica,
hecha de materia cósmica:
¡ése es su material! 

Douglas Wright



martes, 24 de marzo de 2020

La cabaña de “La playita”




La cabaña de “La playita” 

Me la paso inventando lugares imaginarios (para ilustrar mis poesías, por ejemplo), y así surgió este lugarcito al que yo llamo —para mí— "La playita". 

El impulso inicial surgió con la poesía “La casitas de madera”, y vino de un caserío que se construyó en la isla de Malta para filmar la película “Popeye”, de Robert Altman, con Robin Williams.

La playita de la segunda poesía, “Un lugar en mi interior”, tiene que ver con un ejercicio de meditación (en el que tengo que visualizar un lugar "lindo" y sintonizar mi respiración con él —más o menos).

Entonces seguí explorando el lugar, imaginando a mis vecinos y visualizando algunos detalles de mi cabaña (como los "decks" de madera, la escalera que da al sendero que conduce a la playa, los ventanales…). 

El lugar fue creciendo y se agregaron elementos de algunas casas de madera entrañables (las de los episodios del Corto Maltés en Bahía, aquel hotel de la serie "La leyenda del simio de oro", las casas de La Boca, las del Tigre…

Todo un cóctel, mezclado a mi gusto (“shaken, not stirred” —como diría James Bond).

La cosa sigue y ahora, en “Me construí una cabaña”,  ésta tiene un plano en el que aparecen la cocina, el baño, el lugar de estar y el dormitorio.

Y se viene aún más en “Tengo una casa fantástica”.

Mi impresión es que no es necesario que algo tenga consistencia “física” para que sea “real” (la alegría y la tristeza, por ejemplo), así que supongo que esta cabaña de “La playita” ya es parte de mi realidad. 

Douglas Wright


lunes, 23 de marzo de 2020

Me construí una cabaña (una cabaña mental)




Me construí una cabaña
(una cabaña mental) 

Me construí una cabaña
de madera natural,
perfumada, aromática,
de una madera mental.

Abajo, en la planta baja,
computadora y sillón,
y una mesa de madera
con poesías y dibujos,
y canciones a montón.

Me construí una cabaña
en la playa, frente al mar,
poniendo tabla por tabla,
dele y dele imaginar.

Arriba, en la planta alta,
dormitorio, y un colchón
sobre el piso de madera,
bibliotecas, ventanales,
ventanales a montón.

Me construí una cabaña
donde irme de paseo
cada vez que siento ganas,
cada vez que lo deseo.

Atrás, una cocinita
con ventanales al mar,
un bañito, una escalera
y un jardincito, al fondo,
con un banco “de pensar”.

Me construí una cabaña,
una cabaña mental,
una casa imaginaria
de madera perfumada,
de madera natural. 

Douglas Wright




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Bonus 1

Es un poco parecida
a ésta, mi casa actual,
pero en un nivel distinto,
en un plano imaginario,
un plano, tal vez, astral. 


Bonus 2

Si esta casa fuera “real”
duraría unos añitos,
pero, siendo imaginaria,
ha de durar para siempre,
¡qué digo, hasta el infinito! 


Bonus 3

Me han dado número, turno,
me han dado día y horario
para aprobar estos planos
en la Oficina Central
de Catastro Imaginario.



domingo, 22 de marzo de 2020

“Los autos duermen la siesta”


“Los autos duermen la siesta” 

“Los autos duermen la siesta
—piensa el árbol frente a casa—
bajo el sol del mediodía,
bajo un solazo que abrasa”.

“¡Lástima, no tienen hojas
para aliviar su calor
y para arrullar sus sueños
con cosquillas de frescor!” 

Douglas Wright



¡Un color inteligente!


¡Un color inteligente! 

Yo quiero ver un color,
un color aquí en mi mente,
un color brillante, intenso,
luminoso y transparente.

Con azul de cielo inmenso,
con rojo de fuego ardiente,
con verde de selva virgen,
con amarillo de sol,
amarillo refulgente.

Yo quiero ver un color,
un color aquí en mi mente,
uno aquí en mi corazón,
con el color de la vida,
con el color del amor:
¡un color inteligente! 

El Viejo Now