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lunes, 22 de abril de 2019

As Time Goes By – versión de “Saloon”



Esta es la versión que Phil escucha en su cabeza
cada vez que anda por “Casablanca”.

“As Time Goes By”, de Herman Hupfeld
(por un combo de “saloon” —como los que
le gustaban a Sinatra).

Arreglos: Carlos Porta
Voces: Douglas Wright

“Moonlight and love songs
are never out of date…”



domingo, 21 de abril de 2019

17. Phil Martin - ¡Ah, yo estuve en “Casablanca”!



17. Phil Martin - ¡Ah, yo estuve en “Casablanca”!


“You must remember this,
a kiss is still a kiss,
a sigh is just a sigh…”

(“As Time Goes By”, de Herman Hupfeld)

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Esta vez no se trata de un caso (de esos escasos, acaso) sino de una poesía. Una de Phil Martin (sí, él también puede escribir cuando es necesario —cuando la ocasión lo amerita).

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¡Ah, yo estuve en “Casablanca”!

¡Ah, yo estuve en “Casablanca”!
—en el boliche de Rick—,
“of all the gin joints del mundo”,
allí fue donde caí.

¡Sí, yo fui a “Casablanca”!
—una, y otra, y otra vez—
a codearme con el Humphrey
y ese policía francés.

¡Justo ahí, a “Casablanca",
es adonde fui a parar!;
de tanto ver la película
—dele y dele, sin cesar—,
aparecí en “Casablanca”
—con el Humphrey, con la Ingrid
y ese policía francés—:
¡algo para recordar! 

Phil Martin



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Bonus

Con Dooley Wilson al piano
cantando “As Time Goes By”,
y con Greenstreet y con Lorre
—¡impresionante ese cast!

Con esa iluminación
de blancos, negros y sombras
—esas que todo lo callan,
esas que todo lo nombran.

Y con ese “no sé qué”,
ese que a veces se da
—ese que es como una “magia”
que viene del “más allá”. 

Douglas Wright


(El Bonus es de D. W. —que también
vio “Casablanca” un par de veces…)


El Blues de Phil Martin




lunes, 4 de marzo de 2019

Bésame mucho – con Jimmy Jones



Bésame mucho – con Jimmy Jones
y el combo de “La jaula de los leones” 

Jimmy Jones sigue inspiradísimo
(con su órgano Hammond).

Esta vez, a pedido de Rita: “Bésame mucho”,
de Consuelo Velázquez.

(Más “cheek to cheek”, piensa Phil…)

Arreglos: Carlos Porta
Voces: Douglas Wright

“Quiero tenerte muy cerca,
mirarme en tus ojos,
verte junto a mí”…


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Canción: Bésame mucho – con Jimmy Jones


jueves, 28 de febrero de 2019

The Shadow of Your Smile – versión calma



Ya calmado, Jimmy Jones,
de sus ansias improvisatorias,
dedicó esta versión de
“The Shadow of Your Smile”
al “cheek to cheek” que Phil
y Rita estaban anhelando. 

Arreglos y guitarra: Carlos Porta
Voces: Douglas Wright

“…All the lovely things
you are to me”…


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Canción: The Shadow of Your Smile – versión calma


lunes, 18 de febrero de 2019

The Shadow of Your Smile



Esta —“The Shadow of Your Smile”,
de Paul Francis Webster y Johnny Mandel—
es la canción que levantó por el aire a Phil y a Rita
en el episodio “Un cascabel de risas”,
de la serie de Phil Martin.

Arreglos: Carlos Porta
Voces: Douglas Wright

“Look into my eyes, my love, and see
all the lovely things you are to me”…


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Canción: The Shadow of Your Smile


16. Phil Martin - Un cascabel de risas


16. Phil Martin - Un cascabel de risas


“Now when I remember spring
all the joy that love can bring
I will be remembering
the shadow of your smile…”

(“The Shadow of Your Smile”,
de Paul Francis Webster y Johnny Mandel)

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¿La función hace al órgano?
¿El órgano hace a la función?

Jimmy Jones era el hermano menor de Jimmy Smith (aquél tecladista legendario que, con su órgano Hammond, acompañó muchas de las andanzas musicales del guitarrista Wes Montgomery —cuya guitarra, robada al Museo del Jazz de Las Anguilas, había ido a parar a manos de Charlie Porter, el arreglador, conductor y guitarrista del combo estable de “La jaula de los leones”). (Ver el episodio “El Blues de Phil” o el caso de los instrumentos robados al Museo del Jazz.)

Que Jimmy Jones y Jimmy Smith fueran hermanos era un misterio (“It’s a mystery” —decía aquél personaje de “Shakespeare in Love”) pero, de hecho, lo eran. (Cosas así ocurrían en Las Anguilas, pensaba Phil —como que no había anguilas, por ejemplo.)

Jimmy Jones era amigo de Charlie Porter y estaba invitado a unirse al combo de “La jaula…” aquella noche —a tocar el Hammond, claro. (“A hacer, con el órgano, una función” —pensó Phil.)


De las sonrisas habituales
a una sonrisa insólita

Phil y Rita (Phil Martin y Rita Monteros) “habituaban” por aquél joint (“La jaula…”) cada vez que podían (cuando Rita no estaba “coreando” en el Sugar Cane Club o cuando Phil no estaba embarcado en alguno de sus casos —o había naufragado en él).

“The Shadow of Your Smile” la canción de Paul Francis Webster y Johnny Mandel— era, por lo general, un tema lento, calmo y algo melancólico pero en cuanto Jimmy agarró el teclado el salón de baile de “La jaula de los leones” se llenó de notas (enérgicas, creativas, delirantes) y Phil y Rita, que se aprontaban para un “cheek to cheek”, se vieron literalmente alzados del piso de madera y arrastrados como por un viento (¿qué digo?, ¡un vendaval musical!) por todo el salón.



Un cascabel de risas

Y así siguieron, dando vueltas por el aire —y riendo como chicos— hasta que Jimmy dio las últimas notas de su alocada improvisación.

“La sombra de tu sonrisa” se había transformado en un cascabel de risas que incluía a Jimmy Jones, a Charlie Porter y los músicos de combo, y al público asombrado (“a-sombrado” —pensó Phil) de “La jaula de los leones”.


Epílogo

Hasta los leones del cartel de neón de “La jaula…” parecían sonreír mientras cerraban la escena rugiendo a la manera de aquél león de la Metro-Goldwyn-Mayer (mientras, sobre un fondo en blanco y negro, se leían las palabras “The End”).


Douglas Wright



sábado, 19 de enero de 2019

Baby it's Cold Outside



Una broma musical con la participación de
Phil Martin (el detective del blog) y Rita Monteros
(la corista del Sugar Cane Club —ver el episodio
“Phil Martin y el latin touch”).

De Frank Loesser: Baby it's Cold Outside

Guitarra y voces: Douglas Wright 


“Ready, Rita?”

“OK, Guapo!”

“Ji Ji Ji…”

“Ja Ja…”



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Canción: Baby it's Cold Outside

lunes, 31 de diciembre de 2018

Silent Night – a capella


“Silent Night”, de Franz Xaver Gruber y Joseph Mohr, 
acompañada, a capella, por los "Brothers and Sisters" 
de la calle. 

Arreglos corales: Carlos Porta
Voces: Douglas Wright 

“Heavenly hosts sing Alleluia”...



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Canción: Silent Night – a capella

15. Phil Martin - ¡Milagro en Amambay Street!




15. Phil Martin - ¡Milagro en Amambay Street! 


“Somewhere there’s music,
how near how far…” 


(“How High the Moon”, de Nancy Hamilton) 
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How High the Moon 

Phil Martin regresaba, ya avanzada la noche —bien alta la luna—, a su depto. en Amambay Street (una cortada en los suburbios —turbios— de L.A., Las Anguilas, situada en la costa de California). 

Finalizaba un año (¿quién sabe cuál? —¿quién podría, en realidad, decir cuál?) y Phil canturreaba, para él (estilo iceberg: 1 parte audible, 9 partes “sumergidas”), las estrofas de “Silent Night” (la canción navideña que había oído mil veces, desde su infancia).  


Las voces de la noche 

Unos siete u ocho tipos —y tipas— comenzaron a seguirlo calle abajo, cortada abajo. 

Los tipos —y las tipas—, reos, desaliñados, muy desparejos —algunos altos, muy altos, y otro bajos, muy bajitos— (“a bunch of creeps”, hubiera dicho la Susie Diamond de “The Fabulous Baker Boys”, “los sospechosos de siempre” hubiera dicho el policía chantún de “Casablanca”, “a pack of rats” hubiera dicho Lauren Bacall…) se pusieron a caminar detrás de Phil, en fila india, primero, y abriéndose hacia un lado y hacia otro, luego. 


Heavenly hosts singing Alleluia 

Phil ya tenía la mano sobre su Luger especial (una pistolita de agua “made in China” que utilizaba en situaciones extremas para “bluffear” —si eso no resultaba, Phil “disparaba”). 

Entonces “los sospechosos de siempre”, rodeándolo en abanico, se pusieron a armonizar sus voces (como un coro de “heavenly hosts singing Alleluia”— como decía la canción) acompañando a Phil en su versión “iceberg” de Silent Night. 


Epílogo 

Las ventanas de Amambay Street comenzaron, una a una, a encenderse (parecían las lucecitas de un improvisado árbol de Navidad), los vecinos se asomaban blandiendo estrellitas luminosas y bengalitas de colores —hasta parecía que el James Stewart de “¡Qué bello es vivir!”, de Frank Capra, se asomaba por una por una de las ventanas agitando su sonrisa… 

En fin, créase o no (para quien quiera creerlo): ¡Milagro en Amambay Street!


Douglas Wright





viernes, 26 de octubre de 2018

14. Phil Martin - La substancia de la que están hechos los sueños




14. Phil Martin - La substancia de la que están hechos los sueños


“Soon my eyes will close,
soon I’ll find repose,
and in dreams
you’re always near to me…” 

(“I’ll See You in My Dreams”, de Isham Jones y Gus Kahn)

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 “I’ll see you in my dreams” 

“The Sleeping Society” y “The American Society for (the Welfare of) Dreams”, ambas con sede en L.A. (Las Anguilas, California), contrataron —conjuntamente— a Phil Martin para uno de los casos más extraños de su carrera de Detective Privado: la búsqueda del “Pájaro de los Sueños” (como lo llamaban ellos —los “sueñólogos” de ambos institutos). ¿Cómo habría de realizarse esta búsqueda?: ¡en sueños, claro está! 


“I’m only sleeping” 

A la desconfianza inicial de Phil le siguieron tres desconfianzas más (el número 4 era un número clave para él) y, entonces —aún desconfiando— decidió tomar el caso.

Si no tenía éxito, pensó, al menos recuperaría algunas de las horas de sueño que había perdido trasnochando en los boliches de L.A. (en especial “La jaula de los leones”, donde tocaba su combo favorito).

Y así fue como, “de la noche a la mañana” —por usar una expresión acorde con la situación—, Phil Martin se largó a soñar. 


“Dream a little dream of me” 

Al principio Phil no soñaba nada (o, al menos, si lo hacía, no lo recordaba). Así transcurrieron un par de semanas hasta que, justo cuando estaba a punto de desistir y dar el caso por perdido (sin cobrarles a las asociaciones que lo habían contratado más que los gastos específicos —principalmente la cuenta de la lavandería que se encargaba de sus sábanas, fundas de almohada y pijamas), se encontró, una mañana, recordando el sueño de la noche anterior. 


“Sweet dreams that leave your worries behind you” 

El sueño era uno en el que una bandada de pajaritas (que en realidad eran las bailarinas del “Sugar Cane Club”) revoloteaban frente a su ventana invitándolo a salir a volar con ellas.

Las noches subsiguiente —y de ahí en más— Phil continuó soñando (es decir, recordando sus sueños) y tomando nota de ellos en su cuaderno de casos (se le dio por anotarlos en la “Z” —por aquello de “ZZZZ”).

Soñó que una nube gigantesca, con forma de pájaro, cruzaba por delante de una luna llena. Soñó que él mismo volaba por un cielo rojizo, batiendo sus brazos como si fueran alas, “cabalgando” hacia el ataderdecer como una especie de cowboy-solitario-volador.  Soñó que su gabardina (sola, por su propia cuenta) agitaba sus solapas, bajo un cielo lluvioso, con pesados y sonoros “flop, flop”.

“Todo muy interesante”, pensó Phil (y novedoso, también), pero nada de esto parecía acercarlo al pájaro que buscaba. (“Parece”, volvió a pensar Phil, “que los sueños hacen lo que ellos quieren y no lo que quiere uno”.) 


“Blackbird singing in the dead of night” 

La cosa siguió un tiempo así —los sueños soñando lo que a ellos se les daba la gana— hasta que una noche, en la que se había quedado hasta tarde viendo “policiales negros” de los años ’40, se le apareció —en sueños, claro— Humphrey Bogart (el Sam Spade de Humphrey Bogart, para ser más precisos). Sostenía en las manos la estatuilla del Halcón Maltés mientras decía con una voz nasal (una voz en blanco y negro): “the stuff dreams are made of” (“la substancia de la que están hechos los sueños”). Y, a medida que la voz se iba perdiendo como en un eco, el halcón se iba desvaneciendo en la penumbra de su sueño. 


“Bye Bye blackbird”

Phil había oído decir que, en sueños, uno podía llegar hasta la luna, pero no podía traer de vuelta trozos de roca lunar. Le gustaba esa idea y decidió aplicarla, a su manera, al asunto del pájaro.

Por la mañana, después de desayunar con abundante café negro (y de fumar su Dromedar reglamentario), Phil vació la bolsa de papel marrón de las compras de almacén de la tarde anterior, la infló al máximo y —aguantando la tentación de hacerla estallar en el camino— la llevó a la reunión que tenía, a las 11, con los miembros de las “Sociedades del Sueño”.

En su informe final, que entregó junto con su factura, anotó lo siguiente:

“En esta bolsa duerme el “Pájaro de los Sueños”, que les hago entrega al final —y como resultado— de mi investigación. Una advertencia, sin embargo: ¡si abren la bolsa, el pájaro se desvanecerá!”


Epílogo
“Golden slumbers” 

Esa noche Phil la pasó en compañía de las chicas (las pajaritas multicolores) del “Sugar Cane Club” —pensaba si ellas habrían soñado, también, con él.


Douglas Wright



Phil Martin trabajando en el caso.



Las bailarinas del “Sugar Cane”
agitan sus alas frente a la ventana de Phil
—que sueña con pajaritas multicolores.



Las solapas de la gabardina de Phil
se agitan, pesada y sonoramente,
bajo la lluvia.

La gabardina, toda, parece un espantapájaros
volador intentando —como un policía de
tránsito surrealista— dirigir el tráfico pesado
de las nubes.



El Halcón Maltés en pleno proceso
de desvanecerse.



Phil Martin les entrega a las “Sociedades
de los Sueños” una bolsa llena de ellos.



viernes, 19 de octubre de 2018

Phil Martin - Una sombra misteriosa


Phil Martin - Una sombra misteriosa


Por aquí anda Phil Martin
—entre una y otra sombra—,
un Phil Martin “irreal”,
uno que el nombre no nombra.

Es un detective oscuro
—de ese “negro policial”—,
uno que anda entre las sombras
—esas del “bien” y del “mal”.

Por aquí anda Phil Martin
con su sombra transversal,
asimétrico, atípico,
un detective “anormal”.

Anda en medio de las sombras
como una sombra más;
sombras arriba y abajo,
por delante y por detrás.

Por aquí anda Phil Martin:
una sombra misteriosa
que atraviesa —en diagonal—
las sombras de los misterios,
las sombras de las personas
y las sombras de las cosas.


Douglas Wright



lunes, 17 de septiembre de 2018

Bonus para Phil Martin y el “latin touch”




Sombras negras, sombras blancas 

Entre las sombras negras que proyectan
el Phil y la “Rita” reales
y las sombras blancas que proyectan
el Phil y la “Rita” imaginarios,
ahí,  justo ahí, viven ellos
—esa es su casa, ese es su mundo,
ese es su escenario.

Y cuando esas sombras se suceden,
intermitentemente, a gran velocidad
—negra-blanca-negra-blanca-negra-blanca—
como las luces de algunas salas de baile,
entonces, casi podemos verlos. 

Douglas Wright



Sally's Tomato


Este es el tema con el que “Rita”
invita a Phil Martin a bailar en el
episodio “Phil Martin y el latin touch”:
Sally's Tomato”, de Henry Mancini.

Arreglos y guitarra: Carlos Porta

“¿Bailamos, guapo?”



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Tema: Sally's Tomato


12. Phil Martin y el “latin touch”





12. Phil Martin y el “latin touch”
 

“Bésame, bésame mucho,
como si fuera esta noche la última vez…” 

(“Bésame mucho”, de Consuelo Velázquez)

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¡De todas las Ritas del mundo!… 

Como buen detective privado que se precie de serlo, Phil (Phil Martin, L.A. —Las Anguilas—, California), siempre se liaba con las chicas “malas” (siguiendo, tal vez, la tradición de los personajes de Dashiell Hammett, Raymond Chandler y James M. Cain, entre otros).

Rita Monteros (“Rita” —a secas y entre comillas— para Phil), de origen latino (cubano o portorriqueño —Phil nunca lo supo con certeza), era —o, al menos, eso le parecía a Phil— una cruza entre la Rita Hayworth de “Gilda” y la Rita Moreno de “Amor sin barreras” (con un toque dramático de la Katy Jurado de “A la hora señalada”).  (Lástima que Katy no se llamara Rita también, pensaba Phil.)
 

Un copo de azúcar 

Su “Rita” —nunca de él sólo, claro, como sucedía con las chicas “malas”— era una bailarina del coro del “Sugar Cane Club”, una especie de “Cotton Club” latino (la primera bailarina de la izquierda —Phil pensaba que le iba de perlas esa ubicación).

Phil, que solía hacerse una pasada por el “Sugar Cane…” cuando no había nada interesante en “La jaula de los leones” (el club del que era un habitué incondicional), la había conocido ahí, después de una función y, al poco tiempo, se había liado con ella (“si no había lío, no tenía gracia”, pensaba Phil).

Algunas copas, algunos cigarrillos y algunos amaneceres transcurrieron (siempre con el “latin touch” propio de “Rita”).

Una noche, después de una actuación en el “Sugar Cane…” —y sin que se supiera el motivo—, “Rita” “flew the coop”, “ahuecó el ala”, y no se la volvió a ver por ningún lado: ni en el coro, ni en el barrio latino, ni en su apartamento.
 

El rey del “mambo” 

Phil —dado a fantasear— a veces imaginaba que “Rita” había sido el producto de sus sueños, de sus tragos, y de su soledad de “Private Eye”. Sus amigos del combo estable de “La jaula de los leones” —ese que dirigía el guitarrista Charlie Porter— nunca la habían visto. Lo que sí habían visto, con frecuencia, era a Phil tomándose unos tragos en soledad mientras escuchaba la música de “La jaula…”.

Aunque sabían que Phil no era un tipo “delirante”, compartían con él la sospecha de que, tal vez, “Rita” había surgido, alguna noche, del humo de su Dromedar sin filtro. Y la cosa quedó ahí…
 

Tacones sonoros 

Una noche, ya cerca de la madrugada —y cuando quedaban unos pocos clientes sentados a las mesitas de “La jaula…”—, entró, por la puerta principal, una morena (“¡una morenaza monumental!”, pensaron a coro los músicos del combo mientras acariciaban un tema de jazz, lento, adecuado a la hora y a la situación). Con el mismo vestido de satén rojo y las medias negras caladas que usaban las coristas del “Sugar Cane…”, taconeó sonoramente hasta la mesa donde se hallaba Phil, tiró al piso el cigarrillo que se consumía en su boquilla (larga como la boquilla de la “Satin Doll” de Ellington, volvieron a pensar los músicos del combo), lo apagó con el tacón alto y grueso de su zapato, y le susurró a Phil al oído: “¿bailamos, guapo?”.
 

Epílogo 

Los músicos del combo se miraron y, sin saber por qué, a la cuenta de cuatro de Charlie empezaron a tocar los acordes de “Sally’s Tomato”, de Henry Mancini, con un “latin touch” musical adecuado a la hora —empezaba a amanecer en Las Anguilas— y a una situación que tenía dos posibilidades: o “Rita” era real, o Phil había logrado sumirlos a todos en su fantasía.
 

Douglas Wright